By Alexandra Amaya Monteagudo
Ave María
rezas en el idioma de tus asesinos.
Dios te salve María,
asesinos que te han violado
asesinos que te han dicho
asquerosa, despreciable,
impura.
Llena eres de gracia.
rezas en el lenguaje
de los ladrones
que te han robado el rostro
de tu verdadera madre.
no la conoces,
ni ella a ti,
pero El Señor es contigo.
rezas con la lengua de tus asesinos
que han contaminado el río de tu nacimiento,
ya bendecido por el sol,
con la sangre de tus antepasadas
sin nombre,
olvidadas.
en este río,
rezas.
en este río,
te han bautizado,
te han ahogado.
Bendita tú eres
rezas con tu cuerpo,
ya no virgen,
ya no pura
entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto de tu vientre,
el hijo que no recuerda
lo que tú tampoco puedes nombrar.
Jesús.
“virgencita,”
tú rezas,
“dime la verdad,
¿cómo se llamaba tu verdadera madre?”
El Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
creo en las mañanas serenas del campo,
en el olor después de la lluvia.
creo en los hijos de un cielo que no le pertenece a nadie.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
creo en todos los hombres llamados Jesús;
creo en todos los que no conocen a sus padres.
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
creo en todos los hijos
nacidos de la violación de sus madres.
y nació de Santa María Virgen.
creo en todas las mujeres llamadas María,
que nos protegen.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
creo en todos los que sangraron en los cañaverales de sus pilatos.
fue crucificado, muerto y sepultado;
creo en todos los que fueron crucificados,
molidos a palos.
descendió a los infiernos
creo en todos los que viven en el infierno,
todavía sonriendo.
Al tercer día resucitó de entre los muertos;
en los que nunca resucitaron
subió a los cielos y está a la diestra de Dios Padre;
creo en las madres, y en sus manos feroces.
desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
creo en todos los incivilizados,
creo en los mamones clandestinos,
tarde en la noche,
manos pegajosas con azúcar.
Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica,
creo en las cascadas sagradas, en las casas humildes y llenas de vida,
la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados,
creo en la flor de loroco,
que es vida,
que se convierte en carne.
la resurrección de los muertos y la vida eterna.
creo en la vida eterna de los olvidados.
Amén.
Amén.
Alexandra Amaya Monteagudo is a Salvadoran American high school student and writer from Boston, Massachusetts. She is particularly interested in classical studies and poetry about identity, culture, and Central American Latinidad.
