3 Poems

By Ivan Salazar

 

AUTOBIOGRAFÍA DE UN PICAPORTE EN HUELGA

El hombre que arregló el fregadero diecisiete veces
sigue empapado hasta las rodillas.
Sus manos, diccionarios de grasa,
deletrean culpa en alfabeto de tuberías.
El martillo le susurra: eres lo que repites.
En el espejo del baño, su reflejo
ha empezado a exigir vacaciones pagadas.

La mujer de la fábrica de botones
ha zurcido tantos vacíos
que ahora ve el mundo como una camisa
del revés.
Al salir, sus huellas son puntadas
que el viento descose sin piedad.
—¿Qué cosechamos de tanto cerrar los ojos? —
pregunta al reloj que le roba las pestañas.

En la calle, un niño cuenta dientes en un frasco.
No son suyos.
El quiosco vende periódicos
donde los titulares caducan
más rápido que la leche.
Alguien ha escrito PAZ con saliva en un parabrisas,
y la lluvia ya negocia los términos.

En el café de siempre,
los filósofos de sobremesa
desmenuzan el universo como pan duro.
—La nada es un impuesto— dice uno,
mientras su cuchara atrapa
el último reflejo de luz en el azúcar.
Afuera, un perro orina su tesis
sobre la tumba de Schopenhauer.

Dicen que en Gaza alguien siembra albahaca
en los cráteres.
Que, en Kiev, una pianista toca Claro de Luna
con dedos de ceniza.
Aquí, en este cuarto sin dirección,
abro la boca para probar el silencio:
sabe a llave que ha olvidado su candado.

El teléfono vibra con notificaciones del Apocalipsis.
Respondo Visto
y sigo pelando una manzana
cuyo corazón guarda más cicatrices
que el mapa de mi abuelo.
La cáscara cae en espiral:
héroe trágico de un solo acto.

Al final, el hombre del fregadero
se ríe con la garganta rota.
Aprende a nadar en charcos de aceite.
Inventa un dios cuyos milagros
son errores de ortografía.
Y cuando la luna se pudre en el cielo,
apaga la luz
para convertir el fracaso
en una victoria oblicua.

UNA HORA SOBRE DOS RUEDAS

Ojos ansiosos, cielo en los párpados,
trece años y la aventura llama.
En el umbral del día espera,
los dedos del sol acarician el asfalto.
En un rincón del patio aguarda
la bicicleta azul, joya brillante,
prometiendo viento libre,
el canto de la calle, susurros de caucho.
Se acerca, tembloroso y audaz,
cada pedal, un juramento mudo.
Domina el mundo palmo a palmo,
el corazón, tambor sin partitura.

Primer Momento: El Despertar

Brisa suave enreda su pelo,
manos firmes, respira coraje.
Risas lejanas: “¡Únete al vuelo!”,
voces de niños que desafían al sol.
¡Arranca! Tambalea como cervatillo,
la bici tiembla, vibra el metal.
Sinfonía de chasquidos y polvo,
danza de acero, piel y libertad.
La calle se extiende, cinta oscura,
entre jardines, sueños en colores.
Suspiros de rosas bajo sombreros verdes:
“¡Libertad!”, grita al esquivar las flores.

Segundo Momento: La Caída
Pero—¡ay! —la bici se rebela,
un guiño abrupto, el cuerpo vacila.
Puños cerrados, mordiendo el miedo:
las leyes del mundo no perdonan.
Una piedra, un giro, un tropiezo,
la tierra sube, amante cruel.
Golpe sordo, suspiro de hierba,
el cielo ríe con luz de miel.
“¡Levántate!”, murmura el viento,
“todo héroe nace de una herida.”
Se incorpora, escupe el polvo,
mezcla de temblor y osadía.

Tercer Momento: El Vuelo
Hasta que… ¡el equilibrio llega!
Pedales giran, ritmo ancestral.
Cuesta abajo, cabellera al viento,
el aire entra, torrente de gozo.
“Cerca, lejos, ¡sube, baja!”,
grita a las nubes que lo ven pasar.
Meteoro entre casas y recuerdos,
una hora se vuelve eternidad.
Perros, ancianos, risas ajenas,
mosaico de miradas lo siguen.
Su historia se teje en lo efímero,
huella fugaz en el camino.

Cuarto Momento: La Pausa
Frena suave junto a la vereda,
bajo el arce que susurra en vano.
Ya no es solo un niño quieto—
es navegante del instante.
El tiempo se desenreda como madeja,
cada segundo, cuenta de un collar.
Pocos saben que en esta hora
vibra el universo entero.
Mira su bici, fiel compañera:
ambas ruedas guardan secretos,
senderos que jamás se olvidan,
rincones donde el alma vuela.

Último Momento: El Regreso
El reloj llama: vuelta al hogar.
Pero el corazón se niega a partir.
“Un giro más”, musita al viento,
persiguiendo ecos de su existir.
Pedalea fuerte, el sol se inclina,
dorando el cielo con su pincel.
Regresa distinto, alma infinita:
en una hora, el mundo fue su piel.
Al detenerse, el crepúsculo calla.
La bici descansa, misión cumplida.
Sonríe, sabiendo que esta hora
late ya en su sangre para siempre.
Porque cada instante es un cosmos,
ruedas que giran sin cesar:
dos círculos de acero y sueños,
un niño de trece, libre por siempre.

VALENTÍA CREATIVA

No, el coraje no es una espada ni una llama épica—
es el cursor que parpadea a las 3 a. m.,
una cucaracha insolente sobre el teclado,
el poema garabateado en un recibo de gasolinera.

Olvida las estatuas de bronce.
El verdadero héroe es el becario
que envía el correo igual,
con faltas, con miedo, con todo.

¿Coraje? Es ese dedo temblando sobre “borrar”
y, en cambio, escupirle a la página en blanco.
Escribir “AMOR” en mayúsculas
mientras los vecinos se gritan tras paredes de papel.

Es el poeta que cena cereales
y discute con su reflejo en la cuchara:
—¿Fue esa metáfora demasiado obvia?
—¿El mundo necesita otro poema sobre pájaros?

(Respuesta: Al mundo le da igual.
Escríbelo igual.)

La verdadera valentía usa pantuflas.
Es la madre soltera recitando a Lorca en voz baja,
el niño que dibuja dinosaurios en un aviso de alquiler,
el viejo que desafina en la ducha sin pedir perdón.

No hay desfiles para estos generales.
Su campo de batalla: un asiento de autobús,
un cubículo, la fila de la farmacia.
¿Victoria? Levantarse de la cama.

Y tú—sí, tú, aferrado al teléfono como a una granada—
pública esa verdad incómoda.
Déjala tartamudear en el vacío del algoritmo.
El coraje no es el aplauso.

Es el “a la mierda” susurrado
antes de pulsar “publicar”.

La historia la escriben los tercos:
los que tosen contra el silencio,
encienden un cigarro bajo la lluvia
y siguen caminando.



Ivan A Salazar M, a passionate observer of life, hails from a land rich in poetic tradition, home to two Nobel Prize-winning poets. He crafts words precisely, creating poems that resonate with history and capture fleeting moments and eternal truths. His work reveals the raw beauty of the human condition, inviting readers to explore themselves. As a silent bard and published author of Temporal Echoes/Ecos en el tiempo, Weaver of Dreams/Tejedor de sueños, If You Head South/Si vas al sur, Love & Life/Amor y vida, Hope, Stranger and Other Poems/Esperanza, extraño y otros poemas, Nuestra America y otros poemas, Pixel, Planet and Playful Rhymes/Pixeles, planetas y rimas entretenidas, and Others in Us and Other Poems. Salazar inspires and bridges cultures and hearts through the magic of his pen.
 
The award-winning  Temporal Echoes/Ecos en el tiempo (2024 International Impact Awards for Poetry and The Golden Scribe Seal) will be displayed in the Shanghai International Book Fair in November 2025.
 
Salazar, as a social critic has also published, The Road to Cannabis Legalization, El camino a la legalización del cannabis, The Ontology of Historical Materialism for the 21st Century, La ontología del materialismo histórico para el siglo XXI, The Anti-Machiavelian, El Anti-Maquiavélico, Disruptive Technologies, Tecnologías disruptivas, Historical Quantum Materialism, y Labour and Value.
 
Mr. Salazar is also a contributor to the Life Science Review (https://www.lifesciencesreview.com/contributors/)with articles related to the commercialization and technology of cannabis in Canada and internationally.
 
Mr. Salazar is also the author of the science fiction novel Ziggy in the Void, Book 1 of 3, Ziggy en el Abismo, and the short story collection Beneath the Giant’s Gaze, set in the Jovian System Universe, which will soon be available in Spanish.